
La delicadeza del tema que quiero tratar en esta pequeña observación me obliga a prologarme precisando que no es mi intención denigrar a nadie ni establecer juicios de valor señalando con el dedo a nadie. O sí, señalar solamente a todos (los medios). El secuestro de Madeleine McCann, la niña británica que lleva desaparecida casi un mes, es un suceso tan trágico y lamentable como el ocurrido en Vecindario (Gran Canaria) hace hoy 82 días, cuando el pequeño Yeremi Vargas fue también raptado cuando jugaba con sus primos en un solar. Sin embargo, el reflejo no es el mismo.
La noticia del chico sacudió los medios de comunicación y paralizó a las islas canarias, que desplegaron en las primeras semanas un dispositivo de búsqueda sin precedentes en la historia con cientos de voluntarios entregados día y noche en las tareas de rastreo y miles de personas convocadas en concentraciones de apoyo a la familia. Yeremi era el segundo caso de secuestro en ocho meses, después de que otra niña de Vecindario fuera raptada por un hombre que abusó de ella antes de que pudiera escapar. Los procesos de búsqueda y las actuaciones policiales selectivas siguen sucediéndose día tras día, pero, con todo, el caso de Yeremi no ha adquirido la dimensión global de ‘Maddie’. A medida que han pasado los días, la atención mediática ha iniciado un descenso imparable hacia el olvido, hasta casi perderse cuando no había transcurrido un mes.
Todo lo contrario ha sucedido con el drama de la niña británica. Ha pasado casi el mes de ‘tregua’ que los medios conceden a las víctimas antes de llevarlas a las hemerotecas pero Madeleine sigue chapoteando en la marea informativa gracias al tesón de unos padres que han aprovechado el filón de la cámara para evitar que la niña ‘dejase de existir’. Pero, ¿no creen que los padres de Yeremi habrán hecho lo mismo? ¿Por qué no salen en los medios unos y sí otros cuando Beckham porta una foto pidiendo la liberación o Ratzinger les recibe en el Vaticano para apoyarles teológicamente? ¿Qué se debe hacer en un caso así? ¿Encerrarse y esperar o salir a la palestra a patalear lo máximo posible?.
Es tan complejo el tema que me da miedo hablar más de la cuenta, pero la sensación que me inspira es la de que hay, por así decirlo, (de nuevo, sin intenciones despectivas) “secuestrados de primera” y “secuestrados de segunda”. No quisiera equivocarme; el resultado hasta ahora es el mismo: La callada por respuesta. Dos actitudes radicalmente contrarias (mediáticamente hablando) pero con un mismo dolor que debemos tratar con más delicadeza. El olvido es el final, y hasta que no se encuentren los dos chiquillos, nada ha terminado.

2 comments
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Junio 4, 2007 a 11:48 pm
El Anacoreta Urbano
Creo que has dado en el clavo…
Pero una vez más se ve la diferencia entre este país y otros de Europa…
Aquí los secuestros son algo tercermundistas.
elanacoretaurbano.wordpress.com
Junio 6, 2007 a 9:24 pm
celebritydeath
Y no sólo eso, sino también los cientos de personas, entre ellas niños y jóvenes, que desaparecen todos los meses y que ni siquiera salen por la tele, o salen muy poco.
Y sí, por desgracia como a Beckham le dio la gana de coger la foto por eso siguen saliendo en las noticias. ¿Quién podría coger aquí la foto de Yeremi? ¿Fernando Alonso?