Es de sabios aquello de rectificar y agachar la cabeza. Mi post no estaba del todo correcto, y un buen compañero y amigo (no necesariamente en ese orden), Fernando Puente, ha arrojado su luz sobre el asunto. Ahí va la fe de errores:
Los metros que llegarán a las cuatro terminales del aeropuerto (las cuatro tienen el suplemento, y no una como apunté la primera vez) son de tipo convencional, y el Metro Ligero es otra iniciativa independiente a modo de tranvía moderno. Además, la discusión sobre quién debía ser el encargado de las obras vino por el hecho de que el terreno donde se va ha construido era “territorio AENA”, y, por tanto, competente a Fomento, que debía pagar las obras. Pero aún hay más.
Como finalmente, el ridículo rifirrafe entre Magdalena Álvarez y Esperanza Aguirre (véase el cruce de declaraciones en las inauguraciones posteriores) terminó con la atribución de las obras a la Comunidad de Madrid, que es la que ha establecido el suplemento para financiar a Mintra (la empresa encargada de las obras) el coste completo del proyecto. Así que, en relación directa coste del suplemento/pasajero/día, la obra se sufragará, como mínimo en nueve meses.
A partir de ahí, y esto es otro error que cometí, todo el dinero diario de la red pasará a la Comunidad. Es decir, que el euro extra por un servicio destinado a todos aquellos que vayan al aeropuerto (sin bono de transportes), será de las arcas públicas, en lugar de establecer un precio único para toda la red de Metro. Que no sé qué es peor. El negocio está servido.

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