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Hace unos días encontré en ElPais.com una noticia curiosa y de importante relevancia, si no ahora, sí dentro de unos años (cuando no se haga nada al respecto) que no ha tenido repercusión en ningún medio de comunicación. Con el término “Medio de Comunicación” me refiero a todos, aunque con menos intensidad a la Televisión, que bastante preocupación tiene en mostrarnos a todos las mejores y más insólitas situaciones de los más patéticos seres que pueblan nuestro país. Interés humano aparte, la noticia versaba sobre la radioactividad que han encontrado en el suelo donde se construirá la futura villa olímpica de Londres 2012.Pese a que la capital británica presume, a cinco años vista, de alojar los Juegos Olímpicos más ‘ecológicos’, parece ser que Londres lleva todas las papeletas de convertirse en una sede no menos que peligrosa para todos: obreros, empleados, deportistas y espectadores. Cuanto menos es paradójico. Según esta información, extraída de The Guardian y Le Figaro, los vecinos de Clays Lane, la urbanización que será derruida para construir el nuevo complejo, están alarmados ante el hallazgo de residuos radioactivos enterrados bajo el suelo desde 1959; concretamente de un isótopo de torio, un combustible nuclear nocivo que se utiliza en la industria aerospacial y en reacciones nucleares y aumenta las posibilidades de contraer cáncer.

A simple vista, la solución parece fácil: cancelar las obras y cambiar el emplazamiento. Pero hay que tener en cuenta varios factores:

·         La adquisición de los terrenos reside en un proyecto realizado durante años, pero en el que Londres sabía que existían residuos contaminantes.
·         Si se paralizan los trabajos de investigación, ¿se cumplirán los plazos?
·         Si el proyecto sigue adelante, ¿cuáles serán las medidas de seguridad antiradiactivas que se utilizarán?
·         Londres no dejará escapar la oportunidad de celebrar unos Juegos Olímpicos por las buenas; habrá que ver qué precio tendrán que pagar vecinos, trabajadores, espectadores y deportistas en las futuras olimpiadas.

Hemos dicho que existían indicios de que Londres conocía el estado del terreno donde se va a edificar la villa olímpica. ¿No es la prevaricación un motivo para que se cancelara el nombramiento de Londres como sede olímpica? ¿No deberían reclamar las demás candidaturas y forzar a que los proyectos ‘limpios’ tengan prioridad sobre aquellos que pueden poner en peligro a las personas que asistan a los juegos?Los datos son claros, y citamos a El Pais: En 1972, un memorándum realizado por las Autoridades del Parque regional de Lee Valley, en colaboración con varios topógrafos, recomendaba ya que el terreno no fuera tratado sin haber realizado antes verificaciones previas sobre contenido radioactivo. En 1974 se conoce también una segunda investigación que quedó finalmente sin esclarecer (no se sabe si por presiones políticas) en la que se trabajaba en un terraplén cercano, en West Ham.

No es todo. La Ley de Sustancias Radioactivas fue una iniciativa política que se aprobó en 1960, aunque no entró en vigor hasta cinco años más tarde, en 1965. Si los residuos fueron arrojados por primera vez en 1959, es muy posible que el período de vertido se amplíe a años posteriores. Además, no se conocen con certeza todas las zonas en las que fueron depositados estos residuos, por lo que además de el territorio colindante a Clays Lane, es muy probable que existan otras zonas contaminadas.John Large, un experto nuclear independiente citado por el rotativo británico, ha sido quien ha señalado este detalle, y ha denunciado el desconocimiento de las zonas expuestas a la radiación por parte de las Autoridades. Cinco años en los que se desconoce las cantidades y los lugares.

Por supuesto, no han tardado en pronunciarse los responsables, en este caso, la Autoridad para el Desarrollo londinense. “Ningún trabajo de investigación previsto en el informe de Atkins será realizado hasta que todos los vecinos se hayan mudado de Clays Lane. Si entonces tuviéramos que remover el área para preparar el sitio, consultaremos los organismos competentes a la Salud y Seguridad (Health and Safety Executive) para que el método de trabajo sea totalmente seguro”.Ahora toca creerse, o no, si, después de tanto tiempo de candidaturas haciéndonos creer lo bueno que era Londres para albergar los JJOO de 2012, en realidad va a trabajarse sobre el tema o, en caso contrario, va a ponerse en peligro la vida de tanta gente.